A lo cual él respondió:
El Profeta - Gibran Kalhil Gibrán
Gracias a Yani, gracias a Angel, esto sirve de inspiración para la morada de cada uno. Nuestro pequeño ricón para descansar.
Genuino copy-paste
Ébano, Ryszard Kapuscinski
Llegan a Lagos las primeras resoluciones de apoyo y lealtad al nuevo poder: «El día de 15 de enero -reza la resolución de uno de los partidos locales, el UPGA (United Progressive Grand Alliance)- pasará a la historia de nuestra gran república como el día en que por primera vez hemos conseguido la libertad auténtica, aunque desde hace cinco años Nigeria es un país independiente. <...> Damos la bienvenida al nuevo poder como si nos lo enviase Dios para que liberara al pueblo de los imperialistas negros, de la tiranía y la intolerancia, de las estafas y las ambiciones perniciosas de aquellos que se creían representantes de Nigeria... Nuestra Patria no puede albergar a unos lobos políticos que han saqueado el país. <...>
El tiempo aparece como consecuencia de nuestros actos y desaparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. Es una materia que bajo nuestra influencia siempre puede resucitar, pero que se sumirá en estado de hibernación, e incluso en la nada, si no le prestamos nuestra energía. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre.
Todo lo contrario de la manera de pensar europea.
Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la pregunta: «¿Cuándo se celebrará la reunión?» La respuesta se conoce de antemano: «Cuando acuda la gente.»
Ébano, Ryszard Kapuscinski
Este personaje se ha pateado toda Africa durante años en busca de la noticia y de la verdad. Ébano está lleno de joyas, un libro absolutamente recomendable para quien esté interesado en entender -un poco más- lo que pasa al otro lado del mediterraneo.
En consecuencia: el que quiera tener acierto sin error,
Orden sin desorden
Es que no entiende los principios
Del cielo y la tierra.
No sabe cómo
Encajan las cosas
Chuang Tzu, grande y pequeño